Paris, Taxes


¿Dónde estaríamos hoy…?

Desde que, por fin, llegó el frío a Madrid solo he escuchado la música de Él Mató. Los argentinos son uno de esos grupos que, más allá de situaciones técnicas enrevesadas, en lo que no parece que tengan nada particular o «especial», se apoyan sobre la muleta de la sensibilidad de su compositor. De forma que todo aquello que Santi anote en su cuaderno o susurre a un micrófono, por líricamente «simple» que sea, va a transmitir. Porque él es especial, es sincero, directo pero no cursi -ya hablaremos sobre cómo la dificultad de hacer canciones de amor reside en esta barrera- y consigue hacer que el público se sienta parte de la historia que cuenta, como un buen actor.

En Moderato (2023) encontramos la frase que da nombre a este texto y que, en realidad, como vengo comentando, no tiene nada particularmente elevado en lo lírico: «¿Dónde estaríamos hoy sin nada de esto? Soy tan frágil […]». Lo más probable es que yo, por mi forma de pensar, le haya dado una interpretación pesimista a un verso que busca todo lo contrario, pero desde que la escuché no me la saco de la cabeza como una forma de enfrentar la pérdida.

Cuando las cosas se acaban, las relaciones se rompen o las personas se van, es habitual sentir el dolor en tres direcciones: en pasado, por lo que se vivió; en presente: cuando la agenda se vacía, o la rutina se pierde, y en futuro: ¿Qué pasa con las promesas?. Esta tormenta nostálgica traerá preguntas en todos los tiempos verbales posibles, pero son las del futuro las que no tienen respuestas, y es verdaderamente difícil convivir con preguntas sin respuestas.

El optimista ¿Dónde estaríamos hoy? que plantea Santi resonó en mi mente toda esta tarde de noviembre porque no tiene respuesta, y si en algún momento tuve la posibilidad de darle alguna, a la vista está que la perdí.

Cenando con mis padres. Hoy estaríamos cenando con mis padres porque han venido a Madrid y querrían verte.