Señales Brutales, maduración y riesgo.
¿Ha perdido Aiko el Grupo la ironía?¿Han dejado de ser divertidas sus letras? Señales Brutales es, sin lugar a dudas, el culmen de la carrera del grupo formado en Madrid. En un género habitualmente perseguido por las acusaciones de monotonía, no es fácil sacar un tercer disco. Implica someterse cada vez más a la evaluación y expectativa del público, que parece solicitar un equilibrio casi irreal entre la innovación y lo de siempre, pero Tere, Lara y Bárbara han encontrado el punto perfecto y su nuevo Señales Brutales es fresco e innovador, pero sigue siendo Aiko.
Momentos de intimismo y sensibilidad se entrelazan con otros de guitarras potentes y mucha rabia, y es precisamente así como inicia el proyecto: modo sigilo y el award es para:, tratan temas parecidos desde dos perspectivas distintas. En el caso de la que abre el trabajo, la letra es genial, punzante, sincera… capaz de revisitar una relación por los lugares compartidos y mostrando la angustia de quien intenta, sin éxito, pasar página, mientras que la segunda, que también había salido como single, es la rabia, es respirar y sentirse grande de nuevo, coger -o querer hacerlo- la sartén por el mango y masticar el dolor desde una perspectiva empoderada, actitud que comparte con suspiria, otra gran pieza de guitarras adictivas que encontramos más adelante.
cuando un min?? es uno de los picos indiscutibles, una furiosa y eléctrica crítica a un sistema que las tiene ahogadas, asfixiadas e intranquilas hasta prohibirles el sueño, no hay tanta ironía en la denuncia como podíamos encontrar en anteriores trabajos, en letras como esta parece que la rabia y el hartazgo se afronten de una manera más directa.
Es en el final donde se acentúa la sensación de maduración que transmite la banda en este nuevo proyecto: en los últimos cuatro temas. Esta recta final está encabezada por un genial césped falso, de melodías fascinantes, y seguida por espectro, el que para mi es el punto álgido por calidad y riesgo: una balada lenta, conducida por un piano distorsionado, que empasta con las guitarras, las baterías y las tres voces para crear una atmósfera maravillosa.
No soy el mayor fan de ni todo ni nada, pero me sirve para elogiar a Aiko como banda de tres voces y el gran trabajo de Santi García en la producción, dándole valor a todas por separado y mucho sentido en conjunto, en este caso, por ejemplo, esa segunda parte en varios registros le da un toque algo distinto e interesante a una canción que lo viene pidiendo a gritos desde que empieza.
Y así, añadiendo la situación irónica de que el disco termine con una (gran) canción llamada Introducción, termina este Señales Brutales como disco de absoluta consolidación de una banda que, si bien siempre ha sido interesante tanto melódica como líricamente, demuestra estar en un punto de maduración total, siendo capaces de enfadar, divertir y emocionar con más finura que nunca.